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miércoles, 20 de agosto de 2014

¡Estoy de vuelta!


Hola amores, (creo que todas tenéis ganas de matarme), pero bueno algún día tenía que aparecer. A ver, este verano tenía planeado estar dedicada en cuerpo y alma a la novela pero encontré trabajo y empecé a trabajar de camarera para así ahorrar y tener dinero para el meet de Justin para la universidad y para mil cosas más, prácticamente trabajo todo el día, sólo tengo tiempo para dormir y descansar un poco así que no he podido continuar con la novela y lo siento porque de verdad que amo escribir, pero si no puede ser no puede. Llevo unos días ehcándoos mucho en falta y por fin he tenido un día libre y he decidido daros explicaciones. NO VOY A DEJAR LA NOVELA NI VOY A DEJAR DE ESCRIBIR. Lo he dicho decenas de veces pase lo que pase me tire el tiempo que me tire sin escribir volveré, por qué soy así si empiezo una cosa la acabo, siempre. Así que ya he empezado a escribir el próximo capítulo, llevo unas páginas y sinceramente no sé cuando lo subiré, no más de una semana. Pero necesito saber que aún estáis por quí y si aún me leéis porque para mí es importante. Así que si me seguís leyendo cometad pls, os quiero mil y siento la espera pero ya lo sabéis tengo una vida a parte de esto y escribir lleva mucho tiempo, muchísimo.
Por cierto, a las que me habéis apoyado desde el segundo 0 GRACIAS, os leo siempere y me encantan vuestros comentarios y que os preocupéis por mí. Respecto a los comentarios "negativos" subiré una entrada o tal vez un video a youtube explicandoos todo bien explicado de lo que me ha estado pasando.
 Así que lo dicho, os leo y me leéreis pronto, kisses. 

sábado, 3 de mayo de 2014

Nothing like us {67}

Sólo hay uno como tú en todo el mundo y estás aquí, conmigo



Esa maldita llave no abría la puerta de la casa, ni siquiera encajaba con la cerradura. Así que había dos opciones, o Justin me estaba tomando el pelo o me había equivocado de dirección. Presioné el puente de mi nariz frustrada, había sido un día muy largo y no tenía ganas ni tiempo para jueguecitos.

     ¡Justin Drew Bieber Mallette! –grité aporreando la puerta.

La puerta empezó a abrirse lentamente. Así que no me había equivocado de dirección y por fin, después de un largo y duro día había llegado al más grande de los regalos, ver y estar con Justin en mi cumpleaños. Quise entrar corriendo, saltando, gritando su nombre, pero logré contenerme. No quería contenerme, no quería hacerlo, de verdad que no. Pero una dulce música sonaba de fondo, el salón estaba iluminado con una tenue luz, no parecía una fiesta, eso no era una fiesta.

     Hola princesa. –me recibió Justin.

Prácticamente me abalancé sobre él, abrazándolo con todas mis fuerzas. Necesitaba una noche como las de antes junto a Justin. No sólo necesitaba una noche, sino que necesitaba que todo fuese como antes. Cuando yo sólo era conocida como la novia de Justin Bieber y no como un ídolo de masas, cuando Justin y yo sólo éramos una simple pareja y no la pareja más famosa y codiciada de prácticamente todo el mundo. A veces echaba de menos ser una chica normal de Canadá con un novio normal de Canadá.

     Felicidades de nuevo sweetie. –empezamos a bailar al lento compás de la música.
     No voy a aceptar el coche. –Justin se separó unos pocos centímetros de mí e inevitablemente se echó a reír.
     Un gracias mi amor, me han encantado todos los regalos, es el mejor cumpleaños de mi vida, jamás me habían hecho esto, te lo compensaré en la cama, hubiese estado bien. –carcajeó.
     ¡Justin! –le golpeé- pervertido.
     Lo aceptarás y no quiero discutirlo.
     Es muy caro.
     _____ tengo ocho coches, por uno más no me arruinaré, necesito gastar dinero y que mejor que regalándote cosas. –besó mi frente tiernamente.
     ¡YO TAMBIÉN NECESITO GASTAR DINERO!
     Hazlo.
     No me dejas. –le devolví el beso en los labios- me vengaré en tu cumpleaños.
     ¿Hacerme regalos es malo?
     Drew, para ti eso, es el fin del mundo. –reímos.
     Que me llamas Drew, sí es el fin del mundo. –me hizo girar bruscamente, por un momento me dejó caer hacia abajo pero su mano izquierda me sostuvo para que no cayese al suelo.
     Gracias cariño. –le susurré a pocos centímetros de sus labios.
     No me las des, es tu cumpleaños.

Nos fundimos en un corto pero intenso beso. Nuestras bocas encajaban a la perfección, parecían estar hechas la una para la otra, siempre coordinadas y nosotros siempre enamorados.

     Te quiero tanto, sólo hay uno como tú en todo el mundo y estás aquí, conmigo. Sabes si me gustará una canción antes de que la haya oído. Te ríes de mis chistes antes de que haya terminado de contarlos. Hay un lugar en tu pecho, justo debajo de tu cuello, –señalé con mi dedo índice su corazón- que hace que quiera cumplir las promesas que te hago. Sólo hay uno como tú. Y no sabes la suerte que tengo de tenerte a mí lado, tal vez ni en un millón de años sería merecedora de tu amor, no sé, pero lo tengo y te quiero y me haces feliz y yo te hago feliz a ti y qué más da todo, ¡a tomar por culo! Tú para mí y yo para ti.
     Siempre. –me contestó él emocionado.

La mesa estaba decorada con velas, flores y una cubertería muy bonita. Justin había preparado la cena, pasta, nuestra comida favorita. No tardamos mucho en empezar a cenar, los dos teníamos un hambre bestial, y no sólo de comida *guiño* *guiño*.

     Lo hiciste muy bien en los premios. –Jus cambió de tema- ibas preciosísima y lo presentaste genial, me encantó y me reí mucho.
     Fue horrible tener que hablar con Selena. –reí avergonzada- por poco no me contengo.
     Fue muy raro. –admitió MI novio.
     ¿Qué pensaste?
     Rezaba para que no la liaras. –reímos.
     Cuando empezó a hablar de su disco, fue… -apreté mis puños- pero ahora enserio, ¿Qué pensaste?
     Me sentí la persona más afortunada del mundo por haberte conocido y por estar contigo y no con ella. –ZAS, no la vi venir- ¿y tú? ¿qué sentiste cuando viste a Taylor?
     Nada. –miré hacia mi plato.
     Mientes.
     Justin, ¿por qué estamos hablando de ex?
     ¿Qué sentiste? –insistió.
     No sé, pensé que como hubiese sido todo si no le hubiese dejado por ti. –le miré- pero no lo quiero saber.
     ¿Por qué? ¿Tienes miedo?
     No, no lo quiero saber porque sé que jamás hubiese sentido esto que siento por ti, porque jamás lo hubiese visto como el padre de mis hijos, como mi futuro esposo ni como la persona que quiero pasar el resto de mi vida y porque eres la única persona que puede hacerme feliz. –ZAS, no la vino venir.

No me contestó, simplemente me sonrió y eso me bastó para saber que se había quedado tranquilo y que le había hecho feliz. Estuvimos hablando de varias cosas, riéndonos, cantando y planeando futuros planes. Las copas de vino volaban mientras que las risas aumentaban y aumentaban. Hacía mucho que no pasábamos una noche así, nadie nos podía molestar ni interrumpir, la noche era nuestra y las noches son muy largas.

Acabamos sentados en una butaca del salón, nos dolía la barriga de tanto reírnos, necesitábamos descansar un poquito de tantas emociones, ¿o tal vez no? Empecé a dejar un camino de besos mojados por el cuello de Justin a los pocos segundos pude notar como se removía incómodo en la butaca intentando disimular su erección, pero era tarde.

Me crucé de piernas haciendo que mi corto vestido se me quedase más corto aun, Bieber inevitablemente miró hacia mis largas y finas piernas. Me removí encima de él.

     ¿Qué te pasa cielo? ¿Estás incómoda?
     No, es que… algo me molesta en la espalda. –me incliné hacia adelante para que me pudiese examinar.
     No tienes nada amor. –dijo acariciando dulcemente mi espalda.
     Será el vestido. –me encogí de hombros.
Intentaba inquietar a Justin y creo que lo estaba consiguiendo. Tiré mi melena hacia un lado, para que Justin pudiese disfrutar del aroma que desprendía, un nuevo perfume.
     ¿Te gusta? –acerqué mi cuello a su nariz. Él vaciló varias vece antes de acercarse.
     Mmm, increíble. –besó mi cuello, provocándome ahora él a mí- ¿intentas provocarme?
     ¿Eh? –me hice la tonta.
     Me estás provocando. –reí pícaramente- me estás provocando y mucho. –acarició mi muslo medio desnudo.
     Tienes que componerme una canción. –besé sus labios.
     ¿Sobre qué?
     Sobre esta noche. –dejé que nuestras bocas se fundieran en un fogoso beso.

Justin me cogió en brazos y se dirigió hacia las escaleras, las subió lentamente para después entrar a una habitación. Tenía una enorme cama de matrimonio, era una habitación confortable y con un amplio ventanal con bonitas vistas. Suavemente me dejó en la cama. Se estiró encima de mí sin dejar caer su peso sobre mí. Cerré los ojos para sentir su acogedor aliento abrazar el mío. Los labios de Justin se movieron sobre los míos lento, muy lento un movimiento tan sensual que a su lado, mis armas de seducción daban risa. Estaba jugando con mis ganas. Su labio inferior quedó entre los míos, se lo mordí suavemente y Justin fue el primero en caer. Bieber me agarró con fuerza de la cintura, mis manos temblorosas intentaban desabrocharle aquella dichosa camisa, Justin acabó con mí vestido y yo con sus pantalones. Estábamos cuerpo a cuerpo. Acabamos en la cama de nuevo. Un beso más, una prenda menos.

     Justin… -gemí.

Había invadido mis entrañas. Me embistió con fuerza, parecía no cansarse y yo empezaba a creer que no podía con tanto. Pero me dejé llevar, esa noche era especial, era mi cumpleaños, hacía mucho que no sentía así a Justin y quería llevarlo al máximo.

     Más.. rápido… -logré susurrar.
     _____ -susurró él sobre mi cuello.

Y sus caderas empezaron a moverse más rápido sobre mí y todo fue más rápido y más intenso.


***


Desperté enredada entre las sábanas, Justin aún no se había despertado. Tenía la boca entreabierta, se le notaba a gusto y descansado. Así que no quise despertarle y por una vez en la vida, lo conseguí. Me escapé de la cama, cogí mí móvil y un biquini para tomar el sol y me fui a cambiar al baño. Después de cambiarme salí al enorme jardín, me estiré en una tumbona al lado de la piscina e intenté relajarme. Pero mi móvil empezó a vibrar.

     LLAMADA TELEFÓNICA –


     ¿Digamelón? –contesté con la voz algo ronca.
     ¿Dónde demonios te has metido _____? –era Harry. ¡Mierda Harry!
     Oh, dios mío. Lo siento muchísimo Harry…
     ¿Qué lo sientes? ¿Dónde te has metido en toda la noche? Te estuvimos esperando horas, te hemos llamado más de veinte veces, los chicos habían organizado una fiesta sorpresa para nosotros. Así que, ¿cuál es tu excusa?
     N-no… no sé. Justin. –solté- estaba mal, se quedó aquí por mí y… me quedé dormida. –mentí.
     Y a tu amigo que le den, ¿no? –genial, bronca.
     ¡No, claro que no! Oye, te lo compensaré, te lo prometo.
     ¿No te suena eso? –me lo dijo ayer Justin- ¿así es como me agradeces que haya secado las lágrimas que has llorado por él?
     ______ pásame a ese capullo, no te puede estar gritando así. –apareció de la nada Justin.
     ¿Capullo yo? ¡Fuiste tú quien la dejaste tirada llorando, imbécil! –y colgó.

Miré a Justin aturdida, asustada y con un nudo en la garganta. Jamás, jamás había visto a Harry tan enfadado, nunca me había gritado así y nunca le había visto insultar a nadie, enserio, estaba en shock.

     Tranquila cielo. –se sentó a mi lado y me abrazó- lo siento.
     No pasa nada. –me acurruqué en su pecho.
     Siento haberte hecho llorar, soy un capullo.
     Estás aquí, lo has arreglado, eres un sol.
     Lo siento vida, enserio. –me estrechó más contra él- y a él, se le pasará.
     Eso espero, ha sido demasiado bueno Jus.
     Se preocupa por ti. –dijo a regañadientes- pero como vuelva a hablarte de esa manera me va a oír.
     Justin… -carcajeé.
     Hablo enserio, ¿quién demonios se cree para hablarte así? –empezaba a calentarse.
     Estaba enfadado, era su cumpleaños y lo dejé tirado, es normal cielo.
     Te quiero. –me cambió de tema bruscamente- y por cierto… ayer me lo pasé genial. –reímos.
     ¡Y yo! –lo besé repetidas veces- ¿repetimos?
     Creo que no me quedan preservativos. –hizo un mohín.

Lo miré asustada mientras analizaba toda la noche de ayer y mientras Justin analizaba mi cara. Los dos nos dimos cuenta. No habíamos tenido precaución. Se nos pasó por completo, vamos, que ni pensamos en ello. ¡Viva la vida loca!

     Oh dios mío. –me llevé las manos a la cabeza.
     Oh mi madre. –se levantó de la tumbona Justin.
     Oh mi padre. –estaba a punto de llorar.
     Bueno, tranquila cielo, mantengamos la calma. – ¿mantener la calma? ¿qué es eso? ¿se come? – podemos ir a una farmacia y comprar la pastilla del día después.
     ¿Un domingo? –entré hacia dentro- Justin me va a dar algo.
     Tiene que haber alguna de guardia, o iremos al hospital o llamaré a alguien. –se frustró.
     No quiero que se entere medio mundo, madre mía. ¡Tú culpa!
     Si, encima las culpas para mí. –se cruzó de brazos- ¡tú me provocaste!
     Tú eres el que tiene el pene. –la peor excusa del mundo, lo sé.
     ¡_____! –me regañó- vístete, nos vamos.

Me limité a no contestar. Así que recogimos todo el estropicio de anoche, dejando la casa algo ordenada para después subirnos al coche de Justin, el cual me había regalado a mí pero yo no quería aceptar, y nos dirigimos hacia el hotel donde me alojaba. Me di una rápida ducha, me cambié de ropa e hice las maletas ya que en unas horas debíamos irnos hacia Atlanta. Justin, mientras, me esperaba abajo. Supongo que estaría hablando por teléfono con alguno de los chicos o intentando distraerse para calmar los nervios.

Pero yo, yo era otro caso. Parecía un flan, estaba nerviosa, jamás en mi vida había estado en esa situación y os lo juro, esas situaciones te ponen de los nervios. Quería irme lo más rápido posible para encontrar una solución. Así que al acabar cogí mis maletas y salí de la habitación.

     ¿_____? –alguien llamó mi atención.
     Mhm. –me giré- oh, Harry. –estaba demasiado nerviosa para querer hablar con alguien.
     ¿Podemos hablar?
     No, tengo prisa. –dije mientras tiraba de mis maletas.
     ¿No te vas a despedir? –se cruzó de brazos.
     Oye, lo siento ¿vale? Siento que todo esto no haya sido como te esperabas, pero es que ahora no puedo hablar contigo. –suspiré frustrada- otro día.
     _____, ¿qué te pasa? Estás temblando. –se apoyó en mi hombro para examinarme.
     E-estoy bien. Me tengo que ir, Justin me espera.
     Genial. –alzó una ceja como signo de desconfianza.
     Adiós, te quiero. –lo abracé levemente y me fui.

Me porté fatal con él, pero entre la discusión de esta mañana, mis nervios y Justin abajo quería largarme de ahí lo antes posible. A las horas me arrepentí. Probablemente no volvería a ver a Harry en meses y aunque hubiese pasado poco tiempo lo consideraba un amigo, así que le echaría de menos.

Al bajar me topé con un Justin algo más tranquilo, se le veía más relajado y más despejado. Después de intentar esquivar a decenas de paparazzi, llegamos al coche. De ahí pusimos rumbo a la ciudad de California. Buscamos una farmacia abierta hasta debajo de las piedras y por suerte la encontramos.

     Creo que jamás me había alegrado tanto de ir a una farmacia. –noté como el nudo en el estómago desaparecía.
     Le iba a decir a Moshe que fuese él. –me explicó.
     ¿Moshe? –estallé a carcajadas- ¿enserio Jus? ¿Moshe comprando anticonceptivos? –los dos reíamos fuertemente.
     Estaba desesperado. –dijo bajando del coche.
     Más que yo, no creo.
     Deberías empezar a tomar algún anticonceptivo, ya sabes, ahora vamos a empezar a vivir juntos. –entrelazó s mano con la mía.
     ¿Vivir juntos? En un bus de gira, con tu madre. ¿A eso le llamas vivir juntos? –reí.
     Algo así. –me sonrió pícaramente.
     No me gusta esa sonrisa Bieber. –paré en seco- ¿no habrás echado a tu madre?
     ¡Qué dices shwaty! –rio.
     ¿Qué has hecho?
     Yo, nada.
     ¿Qué han hecho? –conocía todas sus respuestas evasivas.
     Nuestro vuelo sale en media hora. –me cedió el paso.
     No voy a parar.
     Lo sé. –se encogió de hombros resignado.

Entramos a la farmacia algo cortados, detrás del mostrador había una mujer de unos cincuenta años, la cual nos atendió. Era de agradecer que Justin estuviese conmigo, me tranquilizaba pasar ese mal trago con él.

     Buenos días. –nos recibió.
     Hola. –dijimos al unísono algo nerviosos.
     ¿Qué queríais?
     Verá. –le sonreí amablemente- lapastilladeldíadespués. –dije de un tirón.
     ¿Cómo?
     Queríamos la pastilla del día después, hemos tenido un pequeño incidente. –contestó Justin algo avergonzado.
La mujer se giró hacia las estanterías que tenía a sus espaldas, buscó en diferentes estantes y al cabo de poco encontró lo que buscaba. Una pequeña cajita, la cual nos entregó.
     Y tened más cuidado. –nos avisó.
     Cla-claro. –sonreí tímidamente.
     Gracias. –Justin pagó.
     Adiós chicos.

Lo habíamos superado. Me tomé la pastilla en el coche y así, tranquilos por haber solucionado nuestro ‘pequeño’ despiste pusimos rumbo hacia el aeropuerto, para coger el avión con destino a Atlanta. Eso significaba que volvería a ver a mi padre, a mi hermano y a mis amigos y que después de un par de días, por fin, empezaríamos de nuevo la gira, sin interrupciones. Estaba algo nerviosa, sabía que Justin me tenía algo preparado y cuando Justin prepara algo, tiembla. Porque o bien, puede ser una sorprendente sorpresa o una rebuscada broma. O las dos cosas.

     ¿Te encuentras bien? –Justin besó mi cabello.
     Claro, ¿por qué debería encontrarme mal?
     Dicen que la pastilla tiene efectos secundarios.
     ¿Qué efectos? –lo miré asustada.
     No sé, nunca me la he tomado. –rio.
     Eres muy gracioso. –reí sin humor.
     Sólo bromeo cielo. –se acurrucó en mi hombro- ¿qué has pensado?
     ¿Cuándo? –pregunté confusa.
     Cuando te has dado cuenta de eso. –lo entendí.
     Pues que me iba a quedar embarazada, que mi padre me iba a matar y que iba a ser un escándalo mundial. –me faltó aire para decirlo todo- ¿y tú?
     Creo que sentí lo que se siente al saber que vas a ser padre.
     ¡Justin! –le pegué- no tiene gracia. –acabé riendo.
     No, enserio, por un momento lo he pensado. –me miró- y me he hecho ilusiones.
     Somos muy jóvenes. –negué con la cabeza- no quiero tener hijos tan joven.
     ¿Ni míos? –se sorprendió.
     Ni tuyos. –reí.
     En unos años cambiarás de opinión. –suspiró con resignación.
     ¿Por qué quieres hacerte mayor tan rápido?
     No me quiero hacer mayor. –se encogió de hombros- sólo quiero tener hijos contigo.

Me eché a reír, este chico es de lo que no hay. Me limité a darle un beso en la nariz y me puse a dormir. El viaje era algo largo así que aprovechamos para dormir un ratito, demasiadas emociones en tan poco tiempo. De nuevo. Nuestra vida es una montaña rusa llena de altibajos, en un momento estamos arriba y al otro estamos abajo.


Llegamos a Atlanta en unas horas, en el aeropuerto nos esperaban miles de fans. Por suerte contábamos con un numeroso equipo de seguridad. No hubo ningún altercado y en unos minutos ya estábamos en casa. Allí nos esperaban Pattie, mi padre y mi hermano.

     ¿Qué tal lo habéis pasado? –nos preguntó risueña Pattie.
     Ha sido muy... –miré a Justin.
     Intenso. –respondió él por mí.
     Sí, intenso. –reí.
     Cuánto misterio. –nos miró raro mi padre- ¿nada qué contar?
     He ganado bastantes premios, pero bueno, ya lo habrás visto por la tele.
     Sí, resulta que te enteras de muchas cosas por la tele.
     Derrochas sarcasmo. –alcé una ceja.
     No. –alargó la o.
     ¿Alguien me dice de qué va esto? –les miré.
     El tatuaje. –me miró el brazo mi padre.
     Mierda. –susurré- ¿q-qué tatuaje?
     El brazo _____. – ¡que recibimiento!
     Soy mayor de edad. –me encogí de hombros- y no puedes decirme: ‘mientras vivas en mi casa, harás lo que yo diga’.
     Oh, _____ te acostumbrarás. –le dijo Pattie a mi padre- mira Justin.
     No voy a llegar a los extremos de Justin. –reímos- venga papá, a la próxima me tatúo tu cara en el trasero.
     ¡_____! –me regañó riendo.

Hogar dulce hogar.


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Hola caracolas, sí, estoy viva. No me quiero enrollar mucho pero es que no he podido subir, entre que estaba de vacaciones y los estudios no puedo e intento hacerlo bien y rápido pero ya no me sale como antes, tardo más. Y si no lo he dejado todavía es porque me gusta y porque no quiero fallaros de una vez, no lo voy a dejar, así que tarde lo que tarde vais a tener capítulo. No os prometo nada, pero sí que intentaré subir uno cada semana y cuando vaya a tardar más avisaré, y ya. Y en verano pues será todo diferente, de veras. Es que bachillerato es bachillerato. Así que no me dejéis de seguir, comentad mucho, mucho, mucho y opinad.



Por cierto este capítulo me ha quedado soso, lo sé, el próximo más y mejor, prometido. Así que nada, OS QUIERO. Besis.