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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nothing like us. {06}


Las casualidades no existen, si nos conocimos, fue por algo.



Abrí la puerta y me lo encontré sentado en la cama con la cabeza agachada. Cerré la puerta y me senté a su lado. Le empecé a acariciar el pelo suavemente.

-          ¿Qué te pasa cosita?- levantó su cabeza y vi que estaba llorando- ¿Álex? ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? ¿Te has hecho daño?- el negó con la cabeza y empezó a sollozar- Álex, no me preocupes por favor ¿Qué te pasa?
-          Es que echo de menos a mamá.

Lo abracé fuertemente a punto de llorar, que mi hermano pequeño me digiera eso me destrozaba y me mataba por dentro, con sus 5 añitos no se merecía lo que nos había pasado.
La historia de mi madre no tiene un final feliz como es de esperar. Ella murió en un accidente de coche cuando yo tenía 11 años y Álex tenía 2. Mi padre y yo nunca nos atrevimos a decirle a Álex lo ocurrido, el solo tenía dos años y no queríamos que lo pasara mal. Siempre que preguntaba por ella intentábamos evadir el tema pero llegados a este punto no se lo podíamos ocultar más, tiene ya 5 años y se empieza a hacer mayor en cierta manera.

-          ¿Dónde está?- yo le seguía abrazando con fuerza, no sabia que decirle, como decírselo, que palabras utilizar, era complicado.
-          En el cielo.- dejé de abrazarlo para sonreírle entre lágrimas.
-          ¿Y cuando iremos a verla?- cogí sus manitas y lo miré ¿Qué le digo yo ahora? No encontraba las palabras, la forma de decirle que no la podríamos ver más. Estaba totalmente en blanco y Alex esperaba una respuesta, cogí aire, suspiré y me encogí de hombros.
-          Es complicado cielo- le limpié las lágrimas- aunque tu no puedas verla ella siempre estará contigo.
-          ¿Y dónde está ahora?- dijo sonriéndome más tranquilo.
-          Pues, no lo sé yo tampoco la veo.- hice una pausa y suspiré de nuevo- pero sé que siempre va a cuidar de ti de papá y de mi. Así que deja de llorar y sécate esas lagrimitas de cristal.

Asintió con una sonrisa y empezó a frotarse sus ojos. Le sonreí aliviada, creí que se lo tomaría más mal, pero por suerte lo ha entendido, más o menos. Ahora tocaba decirle a mi padre lo ocurrido, no sabia en que momento decírselo, ahora no. No quería que empezara darle vueltas al tema como tantas veces hacía, mi padre lo ha pasado realmente mal, pero al fin y al cabo nos ha sabido sacar adelante ha hecho la función de padre y madre y yo no se lo he sabido agradecer. Cuando mi madre murió me aislé del mundo, me distancié de mi padre y de todos mis amigos. Lo pasé muy mal y bueno lo estoy pasando aún mal ya que solo hace 3 años que mi madre murió.
Dejé de darle vueltas a ese tema y sonreí a Alex. Ya estaba mucho más tranquilo que antes, me devolvió la sonrisa tímidamente.


-          Bueno, ¿y que te vas a poner esta noche?- de un salto bajo de la cama y fue hacia su armario, lo abrió y se giró hacía mi.
-          ¿Me eliges la ropa? Plis.- dijo alargando la i.
-          Solo si me das un beso.- asintió y vino corriendo hacía mi. Me levanté de la cama y me agache para que pudiera llegar a darme el beso. Me agarró del cuello fuertemente y me dio el beso.
-          Ahora mi ropa.- me sacó la lengua y sonreí nuevamente.
-          Voy, voy.- Fui al armario y rebusqué entre sus camisas cogí una blanca parecida a la de papá y la dejé estirada encima de la cama. Cogí unos jeans y unos zapatos negros.- Ale, ahí lo llevas pequeñajo.
-          Gracias tata.- le guiñé un ojo y me dirigí hacía la puerta.
-          Vístete que yo voy a ducharme ya ¿vale?

 Salí de la habitación de Alex y entré en mi habitación. Saqué mi móvil del bolsillo del pantalón y me conecté a Twitter, últimamente no le había echo mucho caso. Tenía más seguidores y entre ellos Justin, lo empecé a seguir a él y a casi todos los que me habían empezado a seguir en este tiempo.
La puerta de mi habitación se abrió, era mi padre.

-          Maleducado, se llama antes de entrar.- rio y acabo de entrar en la habitación.
-          Lo siento.- negué con la cabeza sonriéndole.
-          Oye papá, ¿puede venir Taylor esta noche?
-          Si claro.- se sentó a mi lado y me miró- ¿te gusta?- vale, mi padre preguntándome si me gusta un chico- me lo puedes decir ¿lo sabes no?
-          Ahá.- no sabia si decírselo o no, me daba vergüenza pero sabía que podía confiar en el- me gusta algo.
-          ¿Y tu le gustas a él?- me moría de la vergüenza, mi padre a veces era demasiado cotilla.
-          ¡Ay papá! Yo que se, que cotilla.- volteé los ojos y lo miré.
-          Vale ya me voy.- reí fuertemente y me levanté de la cama.
-          Voy a llamar a Taylor.- le guiñe un ojo y empecé a marcar su número. Mi padre salió de la habitación riendo-¡Por cierto ves a ver como va Alex!- grité para que me oyera.


LLAMADA TELEFÓNICA#
-          ¿Si?- contestó al segundo tono.
-          Hola hombre lobo.
-          _____, te he dicho mil veces que no me digas así.- dijo riendo.
-          Sisisisi, a lo que iba, ¿tienes planes esta noche?
-          No ¿Por qué?
-          Pues por qué te vienes a cenar conmigo, mi padre, mi hermano, Justin, su madre y Selena.
-          ¿Y que pinto yo ahí?- volteé los ojos aunque él no me veía.
-          Pintas conmigo y punto.- escuché como reía- no tiene gracia, enserio tu vienes conmigo.
-          ¿Me puedo negar?
-          No, así que te pones guapo y pasas por mí a las nueve ¿entendido?- volvió a reír.
-          Perfectamente señora.
-          Se-ño-ri-ta.- dije remarcando cada silaba- te veo en dos horas.
-          Adiós princesa.- me colgó.
FIN DE LA LLAMADA#


Sonreí tontamente mientras me dirigía a mi armario. Definitivamente me encantaba este chico, era tan auténtico, tan bueno, tan divertido, tan gracioso e infinitas cosas más. Saqué el vestido y los zapatos que me iba a poner y los dejé encima de la cama. Después me dirigí al baño, me encerré y empecé a desvestirme lentamente eran las siete y aun quedaban dos horas para que Taylor me pasara a buscar. La verdad es que no tenía muchas ganas de salir esta noche iba a ser un poco aburrido y tenía ganas de divertirme. Entré en la ducha y dejé que el agua mojara todo mi cuerpo, últimamente me habían pasado muchas cosas, la aparición de Justin, conocer a Taylor, la noche de la cena, la pelea con Cait. Oh, mierda ¡Catilin! Me había olvidado completamente de mi enfado, hacía ya dos o tres días que no nos hablábamos y no me había acordado de llamarla. Últimamente iba de culo por decirlo de alguna manera.
Cerré el grifo de la ducha y salí de ella. Me envolví el pelo con una toalla e hice lo mismo con el cuerpo. Me vestí así http://www.polyvore.com/presentandome/set?id=58298865. Me sequé el pelo, me lo planché y me hice una pequeña trenza en un lado. Había tardado como una hora y media, así que solo faltaba media hora para la divertidísima cena. No tenía nada que hacer así que decidí llamar a Cait. Busqué su número en mi móvil y la llamé.


LLAMADA TELEFÓNICA#
-          ¿______?- dijo extrañada.
-          Lo siento mucho por lo del otro día.
-          La que lo tiene que sentir soy yo, enserio.
-          Que no,  de verdad, que fui una inmadura por no escucharte.
-          Es que te lo tenía que haber contado.
-          Parecemos tontas.- reí- ¿borrón y cuenta nueva?
-          Borrón y cuenta nueva.- rio mí a miga- ¿Has visto a Justin?
-          Si, esta muy guapo y cambiado.
-          ¿Te gusta?- dijo casi gritando.
-          Solo somos amigos,  encima tiene novia y después está Taylor.
-          Vale, me he perdido muchas cosas ¿ya te hablas con Justin? ¿¡TE GUSTA TAYLOR!?
-          Sht, no grites, ya te contaré es largo.- suspiró- venga no te enfades es que te tengo que dejar ya, Taylor me pasa a buscar a las nueve.
-          ¿Para qué? No nos hablamos en tres días y tú vida se vuelve una telenovela.
-          Jajajaja que tonta, vamos a cenar con mi padre, mi hermano, Pattie, Justin y su novia.
-          ¿QUÉ? ¿Su novia está aquí? Que fuerte, me lo pierdo todo.- reímos las dos, a vece Cait llegaba a ser muy cotilla.
-          Ven a cenar con nosotros si quieres.
-          Me encantaría, pero es el último día que están mis tíos de LA, y también salimos a cenar fuera.
-          Pues a ver si coincidimos, te tengo que dejar imbécil.- siempre nos insultábamos cariñosamente.
-          Te quiero niñata.- me colgó.
FIN DE LA LLAMADA#


Metí mi móvil en el bolso y acabé de maquillarme, me delineé los ojos, me puse rímel y acabé con un brillo de labios rojo.
Eran las nueve en punto, bajé rápidamente y me encontré a Taylor y a mi padre dándose la mano. Se veían tan monos, sobre todo Taylor, iba guapísimo. Alex estaba esperándonos en la puerta, así que yo era la última, como siempre.

-          Que guapos vais todos ¿no?- les sonreí y le di un beso a Taylor, en la mejilla obviamente.
-          No te quedas corta.- dijo papá, yo reí y di una vuelta sobre mi misma.
-          ¿Vamos?- dijo Taylor sonriente.
-          Pues vámonos.

Me dirigí a la puerta y cogí a Alex en brazos, Papá y Taylor me siguieron. Recorrimos todo el jardín en silencio  y nos subimos a los coches. Yo me subí en el coche de Taylor y papá y Alex se subieron al nuestro.
Nos dirigíamos a un restaurante Italiano, a Justin y a mi nos encanta la pasta así que supongo que por eso han elegido ese. Según mi padre era algo caro por eso teníamos que ir arreglados.
Taylor iba detrás de mi padre, él no conocía muy bien las calles de Atlanta. Encendí la radio y empezó a sonar “Good Time” de Carly Rae Jepsen. Me puse a bailar moviéndome de lado a lado chasqueando mis dedos, Taylor empezó a reír y normal parecía una loca pero no me daba vergüenza había confianza entre él y yo. Encima, normalmente soy así ¿para que avergonzarme?

-          Estás loca.- Taylor seguía riendo.
-          Así me quieren.- subí un poco más el volumen de la radio y empecé a tararear la canción. Taylor negó con la cabeza y siguió riendo.- No sé que tiene tanta gracia ¿nunca has visto a nadie bailar o que?- me estaba haciendo la ofendida.
-          Eres divertida.- rio nuevamente- me tienes que enseñar a bailar así.
-          Cuando quieras.- acabé riendo yo. Su risa se contagiaba fácilmente, así acabamos riendo todo el camino.

Llegamos al parquin del restaurante y Tay aparcó al lado del coche de mi padre. Me abrió la puerta del coche y bajé de el con la ayuda de su mano. “Gracias” le susurré al oído, él me sonrió y rodeó mis hombros con su brazo, yo rodeé su cintura con el mío. Nos veíamos tan tiernos así, que nunca me hubiese separado de él.
Llegamos a la puerta del restaurante, aún cogidos. Estaban todos esperándonos, como no éramos los últimos. Entramos sin decir palabra alguna, un camarero nos sentó en una mesa de siete. Taylor se sentó a mi lado, yo estaba enfrente de Justin y Selena enfrente de Taylor.

-          ¿Qué vas a pedir?- me preguntó Taylor con una sonrisa.
-          Mmm no sé.- miré nuevamente el menú- espagueti a la boloñesa ¿Tú?
-          Lo mismo.- alcé una ceja y lo miré mal.
-          Copión.- reímos por lo bajo.
-          Definitivamente estás loca.- volví a reír.
-          ¿Ahora te das cuenta?- reímos nuevamente, estando con él las risas no cesaban. Y eso me gustaba, me hacía feliz.

Miré a Justin y a Selena, se les veía muy bien juntos. Pero ella no me acababa de gustar, no sé si era una paranoia o qué. Pero tenía un no sé que, que yo que se, pero no me gustaba. Y no estaba celosa, o vamos eso es lo que creía. Justin notó que le miraba y me sonrió le devolví la sonrisa y le saqué la lengua. A veces parecía una niña pequeña, pero yo lo llamo a ser payasita.

-          Vas muy guapa esta noche.- le sonreí de nuevo.
-          ¿Solo esta noche?- le hice un pucherito y el rio.
-          Bueno, siempre.
-          Gracias, tu también vas muy guapo.
-          Gracias.- sonrió.

Selena me miraba mal, no tenía por qué estar celosa nunca le robaría el novio a nadie, no me hace falta eso. Noté que Taylor miraba con celosa Justin, pero no sé imaginaciones mías supongo.
Pedimos la comida y al rato la sirvieron. Mi padre y Pattie hablaban animadamente, Alex solo decía que se aburría, y normal, el pobre era el más pequeño de ahí. Justin y yo nos empezamos a contar nuestra vida y de lo que habíamos cambiado. Me quedé alucinada con todo lo que me contaba. Le había costado mucho trabajo llegar a lo más alto, pero al fin y al cabo le ha merecido la pena. Yo en cambio me quedé ahí estancada, y tal vez haya sido mejor eso.


-          Voy al baño.- dije de repente. Tenía que repasarme un poco el maquillaje. No me acostumbraba a maquillar mucho o a ir siempre maquillada, soy de las que piensa que mejor alo natural.
Me levanté y fui hacía el baño. Saqué de mi bolso el brillo de labios y los repasé un par de veces. Los ojos los tenía bien, así que no hacía falta retocarlos o ponerle más rímel.
Se abrió la puerta y vi a Selena aparecer detrás de mí. No quería mantener ninguna conversación con ella, ni la más mínima palabra. Tal vez me estaba comportando bastante mal pero no me da buenas vibraciones. Aunque no tenía que juzgar sin saber. Me di la vuelta para salir del baño, pero ella me paró.


-          Espera.- dijo fríamente.
-          ¿Y bien?- dije sin ganas, sin importancia.
-          No te pases ni un pelo con Justin.- me repaso de arriba abajo con la mirada.
-          ¿Qué?- estallé de risa, increíble ¿me estaba amenazando?
-          Lo que oyes, no quiero que te acerques a él, ni lo mires, ni le hables, nada ¿entendido?
-          A ver, tú no eres nadie para decirme a mí lo que tengo que hacer, si quieres se lo dices a él, pero a mi me dejas en paz, eso para empezar.
-          Lo dicho, ni te acerques a él, es solo un aviso.- la miré mal, se estaba pasando y sin ninguna razón, si no sabe diferenciar lo que es un amigo a un tonteo ella misma.
-          ¿Me estas amenazando?- reí irónicamente- mira, si estas insegura de que tu novio te deje por otra tienes un problema de autoestima y de confianza chica.

Dicho esto me giré y le cerré la puerta en la cara dejándola con la palabra en la boca. Estaba flipando, las cosas se podían hablar o decir bien y su actitud de prepotente y superior me sacaba de quicio. Me dirigí hacía mi padre, seguía aún hablando con Pattie.
-          Papá, no me encuentro bien. Me voy a casa ¿vale?- estaba poniendo una excusa para irme de ahí. Pasaba de montar el numerito, y quedar mal delante de tanta gente.

-          ¿Pero no te irás sola no? Te podría pasar algo.
-          Ya la llevo yo.- Justin se levantó de su silla y sonrió a mi padre.
-          ¿Llevar a quién?- Intervino Selena que acababa de llegar. Volteé los ojos, me estaba amargando la noche y eso que solo habíamos hablado dos minutos.
-          Si quieres te llevo yo, no me cuesta nada.- Taylor me salvo la vida. Si Justin me llevaba Selena vendría con nosotros y como que no.
-          Genial.- sonreí
-          Pues vamos.- sonrió él.

Nos despedimos de todos y salimos de ahí. Ya eran las 11 de la noche y hacía calor, bastante calor para que solo fuesen las primeras semanas de verano.
Taylor me abrió la puerta del coche y yo entré en el, aun sin decir palabra. Estaba algo preocupada por si mi relación de amistado con Justin cambiaba después de todo han pasado muchos años y no sé, no es la misma confianza supongo.

-          _____, ¿Qué te pasa?- Taylor me sacó de mis pensamientos.
-          Nada.- suspiré- supongo.
-          Puedes confiar en mí- cogió mi mano y me miró.
-          Es Selena, en el baño me ha amenazado con que no me acercara más a Justin. Y a mi me da igual ella y sus amenazas, pero me preocupa Justin, me preocupa que el tal vez cambie conmigo ¿me entiendes?
-          Si, pero no te tienes que preocupar. Si Justin te valora tanto como tú a él no dejará que Selena le haga cambiar su opinión hacía ti. Antes de decidir o creer nada hablara contigo antes ¿no crees?
-          Tal vez tengas razón.- le sonreí tiernamente- Gracias por aguantarme, siempre estoy con mis historias.
-          No me tienes que dar las gracias.- que tierno llega a ser.
Arrancó el coche y empezó a conducir hacía casa. No hablamos en todo el camino, tampoco encendimos la radio, el silencio no era incómodo, cada uno pensaba en sus cosas. Llegamos a casa en 10 minutos.
-          Nunca te pido nada, pero hoy, sonríe.- dijo mientras yo abría la puerta del jardín.
-          A veces es difícil sonreír sin motivo.- me miró alzando una ceja.
-          ¿Yo no soy un motivo?- reí y asentí con la cabeza- a lo mejor te tengo que dar otros motivos para que sonrías más.
Puse cara de no entender nada. Me  quitó el bolso de las manos y lo dejó en el verde césped. Empezó a sacarse lo que llevaba en los bolsillos y ahí lo entendí todo. Quería tirarme a la piscina.
-          Taylor, no.- empecé a dar pasos para atrás mientras él los daba para adelante.
-          _____, si.- me giré y empecé a correr como una loca.

Empecé gritar y a reírme. Él cada vez estaba más cerca de mí, me veía entre la espada y la pared. Si no me tiraba yo por mi cuenta me iba a tirar él. No podía entrar en casa porqué en el bolso tenía las llaves y si me paraba a cogerlas me cogería. Me estaba desesperando.
Noté unas manos agarrar mi cintura. Me había pillado.


-          Taylor, bonito, guapo, precioso ¿sabes que te quiero no?- empezó a reír.
-          Eso no es suficiente, vas a caer de todas maneras.
-          Por lo menos deja que me quite los tacones anda.

No respondió, me cogió como un saco de patatas y corrió hacía la piscina. Ahora si que no tenía salida. Lo único que me quedaba era reír, así que a las bromas pesadas de tus amigos buena cara.
Caímos al agua sin parar de reír. Me encantaba estar junto a él, me olvidaba de todos mis problemas, era increíble.

-          Así me gusta, que sonrías, que rías bien fuerte.
-          Tonto, que llevo tacones y me cuesta nadar.- se acercó a mi y me agarré a su cuello. Realmente me costaba nadar por la ropa y los zapatos.
-          Ha sido una suerte conocerte.- me encogí de hombros.
-          Una casualidad.
-          Las casualidades no existen, si nos conocimos, fue por algo.

Me acerqué más a su cara haciendo que su aliento impactara contra el mío. No podía esperar más, me gustaba y de verdad. Es el chico perfecto, me cuida, me hace reír, me escucha, me comprende, me aconseja. Taylor acortó la poca distancia que quedaba y sonrió en mis labios haciendo que perdiera la poca cordura que me quedaba. La luz de la luna iluminaba su rostro haciendo la escena más bonita aun. Suavemente junto sus labios con los míos, estos los acogieron con gusto y así empezamos un suave y bonito beso. Enredó su lengua con la mía haciendo que me olvidara de todo. Solo pensaba en ese beso y en un posible “nosotros”.  


4 comentarios:

  1. woooooooooooooooooow osea yo y taylor lautner?
    me estoy pasando de imaginacion jajajaja

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  2. Me encanta la novel, yo ADORO a Selena pero no pasa nada ;)

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  3. Nooooup, no me gusta con taylor!!!

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